José-Carlos Mainer. “La escritura desatada”

Reseña publicada en el suplemento “Artes&Letras” del Heraldo de Aragón, el jueves, 12 de abril de 2012.

Contagio literario

“Cervantes, inventor de la novela moderna, llamó “escritura desatada” a su hallazgo porque permitía hablar de todo, en todos los tonos, y porque el género literario resultante venía a ser una suma de los existentes”. Y es precisamente Cervantes y su obra capital: El Quijote, el autor y la novela más citada por Mainer en este ensayo, con lo que además de enseñarnos (o recordarnos) su valor precursor y dimensión trascendente, deja, de paso, en evidencia a Harold Bloom.

Y es que en cierta manera esta “Escritura desatada” comparte la estructura de las “Novelas y novelistas” del norteamericano, pero la primera edición de este ensayo de Mainer es del año 2000, anterior al de Bloom, y la del aragonés es más universal y menos anglófilo. Aunque Mainer, por su parte, no esté libre de cierto subjetivismo político.

Este libro en palabras del autor en su nota a esta edición es una “Bibliografía, una guía de lecturas de elección muy personal, siempre complementarias de lo que se dice en estas páginas y sin pretensión alguna de exhaustividad”. “Se trata de un ensayo de divulgación dirigido al lector asiduo de novelas y también al estudiante universitario de literatura. Se parece más a una historia literaria de la narración que a una teoría de la novela; y también tiene algo –sin haberlo buscado expresamente- de un elenco de novelas (y también de textos críticos) que me parecen memorables. Es una muestra más del entusiasmo por algo y, en todo caso, es una buena manera de hacerlo contagioso”.

Y eso es básicamente: el estudio de una colección de novelas que pretende contagiar un entusiasmo por la literatura, pero que no se queda en una mera lista de las cien novelas que debe usted leer antes de morir; porque esta “Escritura desatada” es un diccionario de términos literarios: verosimilitud, mímesis, cronotopos, analepsis, digresión, paratexto y exergo. Un repaso a la novela desde sus primeras formaciones invertebradas hasta El Quijote –la primera novela moderna- y todo lo que vino después: realismo, idealismo, naturalismo, neorrealismo, realismos social, sucio o mágico; nouveau roman, expresionismo y lirismo. Siglos condensados, épocas, movimientos y estilos relacionados con una o varias novelas a modo de ejemplo y puerta de embarque. Ensayo repleto de felices hallazgos en el que descubrirme abrumado, virgen e ignorante con autores sin leer, lagunas en mi biblioteca; conocimientos que aplicar para cuando vuelva a desatar la lengua y aporrear el teclado, manual básico para  principiantes, intrusos y pinches de cocina.

No cometeré la insensatez de despreciar las partes más farragosas, teóricas y técnicas en un texto de este tipo. Esa parte que –quizás- destinada al estudioso universitario resulta la menos atractiva para el autodidacta; para alguien como yo que se enfrenta a la literatura como un bandolero, un asaltador de carruajes. Que no es filólogo sino lector. Por eso me quedo con el capítulo de “Las novelas y la vida”. La relación entre escritura y lectura. La literatura y su creación de “mundos posibles en el marco del pacto ficcional que establecen autores y lectores”. “Vivimos para contarlo. Leemos para vivir”. La relación de la novela con la poesía, la filosofía, el teatro, el cine, la música, el psicoanálisis y el diálogo. La literatura y la vida. Más con lo moderno y lo práctico que con lo clásico y lo retórico. Me quedo con la sospecha de que los autores son los más indicados para hablar de la literatura. Que el enfermo conoce y describe mucho mejor su enfermedad y sus síntomas que los médicos. Que en cierta manera el crítico o el estudioso resulta un zoólogo, un cartógrafo y un cronista. Me quedo con la cita y el análisis de algunas novelas concretas y decisivas, “memorables”, indispensables; con los ejemplos, las instrucciones de uso, los decálogos y sus preceptos; la libertad formal y la mirada prestada que abre los ojos. Tarea inmensa, inabarcable, infinita. La literatura no termina nunca. Propagación y contagio. Leer, leer malditos.

José-Carlos Mainer. “La escritura desatada. El mundo de las novelas”. 379 páginas. Menoscuarto ediciones. Palencia, 2012.

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