Jonathan Swift. “Una humilde propuesta”

El para qué de un escándalo

En el prólogo, Federico Villalobos, nos dice que “En 1983, durante el acto de reapertura del Gaiety Theatre de Dublín, el actor Peter O’Toole leyó sin previo aviso algunos fragmentos de “Una humilde propuesta”. Tras unos instantes de estupor, se produjo una estampida de políticos y gestores culturales escandalizados por la incorrección de lo que estaban oyendo. El episodio, además de demostrar que siempre habrá alguien tan tonto para tomarse una parodia al pie de la letra, confirma que escritores como Jonathan Swift son capaces de seguir sacudiendo a su audiencia doscientos cincuenta años después de haberse disuelto en la nada”

Y con lo que dice Villalobos estoy en parte de acuerdo y en parte no. Lo primero es la fecha. “Una humilde propuesta” fue publicada en 1729. Es decir, en el siglo XVIII. Hace dos siglos. A día de hoy 283 años. Doscientos ochenta y tres años. Y leerlo hoy todavía causa pavor, grima, auténtico horror. Ese es su mayor mérito. En esa cosa que llaman intemporalidad. Pero no estoy de acuerdo en que Villalobos hable de “escándalo por la incorrección”. Determinar lo que es incorrecto, la imposición de un lenguaje políticamente correcto es un invento reciente, tendencioso y relativo, y en algunos casos ridículo. Lo que a uno puede parecerle incorrecto a otro puede parecerle lo contrario. Lo que hace sesenta años era aquí delito hoy no lo es; y en determinada isla caribeña y en varios países musulmanes lo sigue siendo. Y la parodia -dependiendo del público que la escuche y al que está destinada- provocará la risa o el rechazo. Cada colectivo tiene su programa de televisión. Lo correcto es ideológico, no un término absoluto. Y Swift no buscaba escandalizar por ser incorrecto. Swift no buscaba el debate. Swift pretendía ser brutal, hacer despertar al público, echarlos a todos de la sala sin excepción. Swift utiliza el escándalo; se sirve de él y su efecto inmediato. El escándalo era el método, la manera de llegar; pero por encima de cualquier punto de vista. Peter O’Toole hizo trampas, él sabía lo que estaba leyendo, jugo con ventaja al viejo juego de epatar al burgués. En todo caso a esos políticos y gestores culturales que se fueron escandalizados se les puede acusar de ignorancia, de no conocer el texto de Swift; pero no de ser incorrectos o tontos. Cualquiera que lea hoy “Una humilde propuesta” sentirá lo mismo: pavor, auténtico horror.

Y precisamente “Una humilde propuesta” es uno de los libros crueles que José Ovejero cita en su ensayo: “La crueldad de la ética”. Ovejero califica este escrito de panfleto, ya que “el ensayo no debe dirigirse a las emociones porque entonces se convierte en panfleto”. Pero lo califica como un ejemplo de libro cruel porque “la brutal propuesta de Swift tiene una diana clara: el lector. A Swift no le basta con que entienda, lo que busca es que se sienta incómodo”. “No es (simplemente) algo llamativo para captar la atención y denunciar la hipocresía de la sociedad de la época”. “La belleza de la crueldad de Swift es que no se dirige tan sólo al intelecto, también pretende llegar a las tripas, y por ello es más poderosa, por más directa que la mera argumentación”. “Un texto como el de Swift, panfleto y no ensayo, es más manipulador; a las sensaciones, como a los prejuicios, se llega de manera directa, sin necesidad de pasar por el intelecto”. Sin embargo, si bien es cierto que la parte más evidente de la propuesta de Swift es la que apela al sentimiento y su espanto, no está exenta de estructura y coherencia aunque sea irónica e irritada. Swift presenta la situación en la que se encuentra Irlanda y propone una solución que sabe imposible, aberrante, con lo que su propuesta es en realidad una crítica despiadada de la sociedad de su época que viste de utilidad y beneficios económicos y sociales.

Y es que el contexto en el que fue escrita nos dará el porqué de esta parodia satírica como la califica Villalobos. En 1729 Irlanda sufría una gran pobreza. “A todo el que atraviesa esta gran ciudad o viaja por el país le causa una profunda tristeza ver las calles, los caminos y las puertas de las cabañas atestados de mendigos del sexo femenino, seguidos de tres, cuatro o seis niños harapientos que importunan a todo el que pasa pidiéndole una limosna”Es precisamente a la edad de un año cuando yo propongo que miremos por ellos de tal modo que en vez de suponer una carga para sus padres o para su parroquia, y de carecer de comida y vestido durante el resto de sus vidas, contribuyan, por el contrario, a la alimentación, y en parte a la vestimenta, de muchos miles de compatriotas”. “Voy, por tanto, a exponer ahora humildemente mis propias ideas, con la esperanza de que no pueda oponérseles la menor objeción. Un americano muy entendido en la materia, al que he conocido en Londres, me ja asegurado que un niño sano y bien criado es, al año de edad, el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, guisado, asado o hervido, y no tengo la menor duda de que puede servir igualmente para un fricasé o un ragú”. “… los cien mil niños restantes, propongo que al cumplir el año puedan ser ofrecidos en venta a las personas de calidad y fortuna de todo el reino, aconsejando siempre a la madre que les deje mamar a gusto durante el último mes, de manera que lleguen rollizos y mantecosos a la mesa”.

Esa, fundamentalmente –pues hay un par de párrafos igual de crueles- es la aberración, el escándalo que haría levantarse indignado a cualquiera del asiento y marcharse. Pero si la lectura se reduce a la parte morbosa la propuesta de Swift será un acto mal intencionado que sólo busca epatar, provocar. Porque Swift va más allá de esa simpleza: “Por supuesto, este manjar resultará bastante caro, y por eso mismo, muy apropiado para los terratenientes, quienes, dado que han devorado ya a la mayoría de los padres, parecen tener más derecho que nadie a los hijos.”

Las ventajas que la propuesta ofrece son que los arrendatarios pobres tendrán algo valioso de su propiedad y les ayudará a pagar la renta a su terrateniente, se incrementará el capital de la nación, se ahorrarán gastos y se obtendrá un beneficio y aumentará la clientela a las tascas (aumento del consumo). Los niños, y por lo tanto el ser humano, se convierten en estadísticas, en números, en valores económicos y contables, en producto, en materia prima.

Y Swift recurre al escándalo de lo monstruoso porque está harto de que otras palabras y soluciones hayan resultado vacías y fallidas. Palabras como altivez, vanidad y ociosidad; austeridad, prudencia y sobriedad; compasión, honradez, diligencia y laboriosidad. “Que nadie me hable de estas ni de parecidas soluciones hasta que no se vislumbre la esperanza de que alguna vez se llevará a cabo un sincero y decidido intento de ponerlas en práctica”. Swift recurre al escándalo como una forma para que se le preste atención, se le escuche, porque está “cansado de haber pasado largos años ofreciendo ideas inútiles, estériles y quiméricas”. Recurre a la provocación para dejar en evidencia “el panorama de perpetua desdicha que […] han tenido que padecer debido a la opresión de los terratenientes, a la imposibilidad de pagar las rentas por falta de dinero u ocupación, a la carencia del mínimo sustento, sin casa ni vestido con que protegerse de la inclemencias del tiempo, y con la inevitable perspectiva de legar a perpetuidad a sus descendientes similares o mayores miserias”.

Jonathan Swift. “Una humilde propuesta”. 62 páginas. Ilustraciones de Sergei Furst. Vagamundos libros ilustrados. Editorial Traspiés. Granada, 2008.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: