Antonio Pereira. “Cuentos del medio siglo”

Cuentos de entonces.

A Antonio Pereira se le considera uno de los predecesores del cuento español. Alguien que escribía -cuando casi nadie lo hacía- relatos en la década de los sesenta del siglo pasado. El boom de ese género vino mucho después.

Y reivindicar ahora a Pereira no es un trabajo de historia de la literatura para un curso on-line. Lo mejor que se puede hacer con él es buscar alguno de sus libros y leerle. Y descubrir porqué escritores de ahora como Julio Llamazares le citan y consideran “uno de los mejores autores de cuentos cortos que ha dado nuestra literatura última”.

Pereira se define a si mismo en el prólogo de estos “Cuentos del medio siglo” como un “narrador inocente que no usaba teléfono móvil, le gustaban las chicas metidas en carnes, bailar en el Círculo Mercantil y viajar en los coches de línea. Un narrador al que le dio por escribir lo que veía o imaginaba en sus comarcas del interior y al que no le importa que le tachen de localista, costumbrista y provinciano”.

Pereira es absolutamente sincero porque sus cuentos hablan de eso, tratan de eso, son eso; el reflejo de la sociedad de aquella época, la crónica de un mundo definitivamente perdido. Pero eso lo dice Pereira en 1999. Cuando él los escribió, en la década de los sesenta, eran contemporáneos, eran el reportaje literario de algo que estaba sucediendo entonces. Era real.

Supongo que ahora a algunos les pueden parecer arqueología, documentales del NO-DO, fotografías en blanco y negro de nuestros padres. Pero si somos sinceros debemos aceptar que nosotros, tan modernos y urbanos, venimos mayoritariamente de padres pueblerinos y provincianos, de sitios de interior en los que pasamos los largos veranos de la infancia.

Los cuentos de Pereira son la evocación de un tiempo pasado, es verdad; pero en estos cuentos reconoceremos nuestra mirada de niños que veían entonces un mundo de adultos que no comprendían, en el que vivíamos como extranjeros. Tan cerca y lejos al mismo tiempo. Conoceremos ahora la biografía al completo, la historia sin sisas ni cortes de personajes entrevistos en paisajes y calles que recorríamos en bicicleta. Completaremos ahora retales de conversaciones de hombres oídas en bares a la hora del aperitivo; en tertulias entre mujeres en tardes de visita, entre susurros, risas y lágrimas oídas detrás de las puertas. Nos reconoceremos en otros monaguillos, en motes familiares, en carreras entre las parejas del baile en las fiestas de agosto. Conoceremos ahora, completa y sincera, la verdad de lo que era nuestro país hace cincuenta años. El mundo de nuestros padres: el regreso del emigrante, las tiendas de ultramarinos, el coche de línea, el casino recreativo y cultural, los viajantes de comercio que dormían en fondas, los botones de banco, la corridas de toros en plazas improvisadas, la revolución que supuso la llegada de la televisión a los bares.

Y son también la sorpresa de un libro que contiene los relatos de “Una ventana a la carretera”, libro de relatos con el que Pereira ganó en 1966 el premio “Leopoldo Alas”. Sorpresa porque contienen, en esa época de censura, historias que hablan del sexo, de (meublé) prostíbulos, de vivir “amontonados” sin casarse, y de homosexualidad.

Los cuentos de Pereira no son la nostalgia por el pasado. No son cuentos de un tiempo mejor. Estos relatos nos descubren a un narrador y un estilo. La literatura de un tiempo en el que todo sucedía más despacio y al mismo tiempo todo se derrumbaba, se transformaba, desaparecía. En esa forma de vivir lenta y sin tanta prisa que hoy, constantemente preocupados por adaptarnos para sobrevivir siguiendo el consejo de Darwin, hemos perdido. Leer a Pereira es recuperar otro ritmo, un sabor olvidado, un lenguaje en el que hay espacio para la miseria y la risa, la anécdota y lo categórico, lo mutable y lo eterno. Los cuentos de Pereira son la humanidad y los sentimientos universales representados en el teatro de un pueblo, entre los límites de una carretera comarcal.

Antonio Pereira. “Cuentos del medio siglo”. 182 páginas. Espasa bolsillo. Espasa Calpe. Madrid, 1999.

Fundación Antonio Pereira

http://www.fundacionantoniopereira.com/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: