Andrés Trapiello. “Ayer no más”

Reseña publicada en la sección “Libros” del Diario Siglo XXI, el jueves 8 de noviembre de 2012.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/91414/el-peso-de-la-verdad

El peso de la verdad

Hace ya tiempo que me juré a mi mismo no volver a leer un libro que tratara o tuviera como argumento la Guerra Civil. Pero tratándose de Andrés Trapiello tuve claro que haría una excepción. Y ahora no me arrepiento de haber roto ese juramento. Al contrario, ha sido un acierto hacerlo, porque libros como este “Ayer no más” son los que realmente necesitamos leer para entender esa Guerra. Porque necesitamos más ecuanimidad y menos apasionamiento, más serenidad y menos maniqueísmo, más dudas y menos certezas, y, sobre todo, mucha más triste realidad y menos idealizar el pasado imperfecto.

Respecto a esa maldita Guerra hay algunas cosas que tengo claras. La primera es que no se trata de una historia de buenos y malos. La segunda es que estoy harto de ella y de que tantísimos años después se utilice como excusa, munición, argumento político, y que sea un recurso artístico inagotable que se reutiliza y recicla para hacer versiones siempre desde el mismo punto de vista. Y la tercera es que de lo que más me alegro es de no haber vivido esa época terrible. La de los años antes, durante y después de esa Guerra. Ni sus antecedentes, ni sus cuatro años de sangre y muerte, ni sus consecuencias, crueldad y humillación posterior. De haber nacido a finales de la década de los sesenta.

Pero lo que más me sorprende es que setenta y seis años después entre los nietos de aquellos muertos todavía sigan existiendo dos interpretaciones irreconciliables incapaces de comprender y perdonarse unos a otros; que persista esa ceguera en blanco y negro; que la subjetividad se imponga a la objetividad y a la vergüenza propia y ajena. Que sigamos siendo un pueblo de rencorosos patanes que prefiere la comodidad y seguridad del gregarismo al individualismo y al riesgo de pensar por uno mismo. Un pueblo al que le gusta poner etiquetas y hacer tachaduras; reducir lo complicado, contradictorio y enorme de la humanidad y sus actos a algo sencillo que pueda manejar, escupir o corear: un adjetivo, un eslogan o un epitafio. Y yo no soy de esos. No soy tuerto de un ojo. Soy de los que dudan y se hacen preguntas. Y siente lástima y pena de tanta sinrazón.

Y eso es lo primero que hay que agradecerle a Trapiello. Que escuche sin excluir y quiera comprender. Que mire a los dos lados de la calle antes de cruzar. Que sienta vergüenza y el mismo horror ante los crímenes de unos y otros. Que no vea esa etapa de nuestra historia como algo monocromo, compacto y sin fisuras, diáfano como un cristal. Y que lo escriba. Por eso esta novela no gustará a ninguno de los dos bandos. Por eso es necesaria, recomendable y de agradecer, porque necesitamos que se hable de la Guerra Civil como lo hace él: con decencia, sin dogmas ni banderas, con respeto, dolor, independencia, escepticismo y distancia.

Pero además de esa parte de ensayo o de larga conversación pasada a limpio, de meditación por escrito, este “Ayer no más” tiene una parte de novela en la que se cuenta desde un caso concreto la historia del bando de los vencedores y sus asesinatos en su zona en los primeros meses del 36 y la represión que ejercieron al acabar la Guerra. Hechos espeluznantes, condenables sin duda; pero que también dejan la pregunta de ¿qué hubiera pasado si los republicanos hubieran ganado la Guerra? Y es también un análisis sobre la “Memoria histórica”, las fosas y la responsabilidad de los victimarios. Y al tratar de esa memoria se reconoce la parte de verdad y de necesaria justicia con las víctimas para cerrar su duelo, pero también de oportunismo, provecho personal, ambición y dinero, de la utilización de esos huesos por los vivos. Todos los muertos son iguales, la memoria debe ser igual para todos. Y no debe hacerse desde valores absolutos sino desde los nombres y apellidos. Porque ¿qué pasaría si uno de esos luchadores de aquella falsa Arcadia poética, aquel paraíso feliz que no fue la República y que hubiera cometido o fuera cómplice o encubridor  de uno o varios asesinatos durante la Guerra regresara a España en 1978? ¿Qué pasaría si ese hombre fuera nuestro padre? Por la libertad y democracia murieron, ¿en nombre de qué libertad y democracia mataron?

Al final “No más ayer” nos deja la única verdad de toda esa maldita Guerra. La de cientos de miles de hombres (niños y adolescentes)  marcados de por vida por lo que habían sufrido y hecho; destruidos, amargados para siempre por el odio y su sombra. Mintiéndose a si mismos, negando, justificándose en el fanatismo de los demás para evitar el remordimiento de conciencia y el arrepentimiento. Y cómo esa actitud separó a un padre y a un hijo. A un hombre de su familia por poner la dignidad y la verdad por encima del amor incondicional.

Andrés Trapiello. “Ayer no más”. 310 páginas. Ediciones Destino. Barcelona, 2012.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: